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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Jueves VII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 9,41-50): Jesús dijo a sus discípulos: «Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros».

Ilustración: Sr. Josep Lluís Martínez i Picañol (Picanyol)

Hoy escuchamos unas palabras muy severas. Es una advertencia muy fuerte que sale del corazón tierno de Jesús: Él no soporta que “despistemos” a las almas (mis hijos, mis hermanitos…). Hemos de conducir y acompañar a nuestros seres queridos por buenos caminos, donde puedan crecer como personas y como hijos de Dios.

—¿Te gusta la comida sin sal? La buena sal que somos no debe volverse insípida, y menos aún venenosa.