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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado VIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 11,27-33): Jesús y sus discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el Templo, se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto?, o ¿quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?». En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el Templo, se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto?, o ¿quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?». Jesús les dijo: «Os voy a preguntar una cosa. Respondedme y os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme».

Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: ‘Del cielo’, dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creísteis?’. Pero, ¿vamos a decir: ‘De los hombres’?». Tenían miedo a la gente; pues todos tenían a Juan por un verdadero profeta. Responden, pues, a Jesús: «No sabemos». Jesús entonces les dice: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy nos sorprendemos viendo algunas autoridades religiosas pidiéndole cuentas a Jesús. No niegan sus milagros (curaciones, difuntos resucitados…). ¡No pueden negar la realidad! Pero, en lugar de “rendirse” ante Él y adorarle reconociéndole como Dios, le someten a un interrogatorio indecente. ¡Qué arrogancia! Otras personas, con corazón sencillo se postraban ante Jesucristo. Ellos —las autoridades— no…

—Al final, no pudiendo mantenerse en esta hipocresía, acabaron por crucificar al Señor (porque hacía milagros y temían que las gentes se fueran tras Él…). Ante Dios no caben “medias tintas”.