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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes I de Adviento

Texto del Evangelio (Lc 10,21-24): «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños». En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy nos proponemos hacernos pequeños para celebrar el nacimiento de Jesús. El Hijo de Dios va a venir a la tierra como todos los niños y niñas: va a nacer de María, muy pequeño, muy pequeño... ¡Y es Dios! Los que se creen grandes e importantes no ven a Dios…

—Tengo que ser humilde, tengo que hacerme “pequeño” para ver al Pequeño-Dios. Padre del cielo, bendíceme para poder recibir a tu Hijo cantando como los ángeles, con alegría.