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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 3 de Enero (Feria del tiempo de Navidad)

Texto del Evangelio (Jn 1,29-34): Juan ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Al día siguiente Juan ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es por quien yo dije: ‘Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Él. Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios».

Ilustración: Francesc Badia

Hoy, Juan Bautista da el testimonio más importante: al señalar a Jesucristo como el “Cordero de Dios” nos está diciendo que es el Hijo de Dios que viene para salvarnos y perdonarnos las ofensas. El antiguo Israel sacrificaba corderos y otros animales como ofrecimientos a Dios para el perdón. Se decía que su sangre lavaba nuestros pecados. Pero… era simplemente la sangre de animales.

—Jesús lavó nuestras impurezas en la Cruz: la Sangre del “Dios Encarnado” era la única que podía purificarnos.