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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 1 de Agosto: San Alfonso Mª de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia

Texto del Evangelio (Mt 5,13-19): Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra (…). Vosotros sois la luz del mundo (…). Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos».

»No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy celebramos san Alfonso María de Ligorio (1696-1787). Él era de familia distinguida, inteligente y estudioso. ¡Abogado a los 19 años y hombre justo que no pierde ningún caso! Un día descubrió que había apoyado —sin saberlo— una causa que no era justa, y eso le llevó a replantearse radicalmente la vida. En dos ocasiones oyó una voz que le decía: —Abandona el mundo y entrégate a mí.

—En 1726 es ordenado sacerdote. Durante 30 años el apostolado misionero lleva a Alfonso en las más variadas direcciones, mientras se hace más profunda en él la elección de los pobres y de los humildes. En 1762 es nombrado obispo y desarrolla en su tarea pastoral una actividad que parece increíble, en la doble vertiente del ministerio directo y del apostolado de la pluma. “La práctica del amor a Jesucristo” es su libro ascético principal.