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El Evangelio de hoy
para la familia

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4 de Octubre: San Francisco de Asís

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Texto del Evangelio (Mt 11,25-30): Tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños». En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

»Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Ilustración: Pili Piñero

Hoy celebramos a un auténtico “gigante” de la santidad. Francisco de Asís, a los veinte años comenzó un lento proceso de conversión espiritual. Se remonta a este período el célebre episodio en la iglesita de San Damián: Cristo en la cruz tomó vida en tres ocasiones y le dijo: «Ve, Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas». Francisco vivió como un eremita, hasta que, en 1208, se sintió llamado a vivir en la pobreza y a dedicarse a la predicación.

—En 1224, Francisco ve el Crucifijo en la forma de un serafín y en el encuentro aquel serafín crucificado recibe los estigmas. Así llegó a ser uno con Cristo crucificado.