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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Sábado III de Cuaresma

Texto del Evangelio (Lc 18,9-14): En aquel tiempo, Jesús dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres (…)’. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no (…)».

"Ethos" (naturaleza) y "gracia"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesucristo ilustra gráficamente la relación entre "ethos" (personalidad o naturaleza humana) y "gracia". El fariseo se jacta de sus muchas virtudes; el publicano conoce sus pecados, sabe que no puede vanagloriarse ante Dios y, consciente de su culpa, pide gracia. ¿Significa esto que uno representa el "ethos" y el otro la gracia sin "ethos" o contra el "ethos"?

En realidad se trata de dos modos de situarse ante Dios y ante sí mismo. Uno ni siquiera mira a Dios, sino sólo a sí mismo; el otro se ve en relación con Dios y, con ello, se le abre la mirada hacia sí mismo (sabe que tiene necesidad de Dios y que ha de vivir de su bondad). No se niega el "ethos", sólo se le libera de la estrechez del moralismo y se le sitúa en el contexto de la relación de amor con Dios.

—La gracia que imploro no me exime del "ethos": necesito a Dios y, gracias a su bondad, yo puedo encaminarme hacia la Bondad.