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Día litúrgico: Lunes I de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos (…). E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

El Juicio como lugar de ejercicio de la esperanza

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, ante la imagen del Juicio final, la Cuaresma nos renueva la esperanza en Aquel que nos hace pasar de la muerte a la vida. El juicio es un "lugar de ejercicio de la esperanza". La imagen del Juicio final no es una imagen terrorífica, sino una imagen decisiva de esperanza: sólo Dios puede crear justicia.

Dios ha revelado su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condición del "hombre abandonado", tomándola consigo. Este Inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. Sí, existe la resurrección de la carne; ¡existe una justicia!, existe la "revocación" del sufrimiento pasado, la reparación que restablece el Derecho.

—La fe en el Juicio final es, ante todo, esperanza, cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos: la injusticia de la historia no tendrá la última palabra…