Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: Lunes III de Pascua

Santoral 1 de Mayo: San José, obrero

Texto del Evangelio (Jn 6,22-29): Al día siguiente (…), cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?» (…). Jesús les respondió: «(…) Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre» (…).

Juan 6: el verdadero "pan" es la "Torá"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesús llama la atención sobre el hecho de que no han entendido la multiplicación de los panes como un "signo", sino que todo su interés se centraba en saciarse. Entendían la salvación desde un punto de vista puramente material, y con ello rebajaban al hombre y, en realidad, excluían a Dios. Pero, si veían el maná sólo desde el punto de vista del saciarse, hay que considerar que el maná no era pan del cielo, sino sólo pan de la tierra. Aunque viniera del "cielo" era alimento terrenal.

El verdadero pan del cielo, que alimenta a Israel, es precisamente la Ley, la palabra de Dios. En la literatura sapiencial, la sabiduría, que se hace presente en la Torá, aparece como "pan" (Pr 9,5). Israel ha reconocido cada vez con mayor claridad que la palabra de Dios es el don fundamental y duradero de Moisés.

—Lo que realmente distingue a Israel es que —en la Ley— conoce la voluntad de Dios y, así, el recto camino de la vida.

Sólo Dios es Dios. La ley natural

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, atónitos, "vemos" a Jesús-Dios caminando sobre las aguas. Antes, milagrosamente —superando las leyes de la naturaleza— con unos pocos panes había alimentado a una multitud. Ahora las gentes, al encontrarle en Cafarnaúm, se preguntan cómo ha podido llegar hasta allí. El Señor realiza signos para "preparar" el camino de nuestra fe (nunca los hizo en beneficio propio).

Dios es el Señor: es Creador y Autor de la naturaleza que nos es dada, con unas leyes de crecimiento que no debemos saltarnos sin grave perjuicio: "Dios perdona siempre; el hombre, a veces; la naturaleza no perdona nunca". El hombre "moderno", deslumbrado por sus descubrimientos científicos, ha tendido a prescindir de Dios, llegando a negarle e, incluso, a suplantarle (forzando las leyes de la naturaleza). Pero… sólo Dios es Dios.

—Señor mío y Dios mío: recibo mi naturaleza y sus leyes como un regalo tuyo. En ella veo tu infinita sabiduría. Danos la humildad de aceptar con sencillez que sólo Tú eres Dios.