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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: La Santísima Trinidad (B) (Domingo siguiente a Pentecostés)

Texto del Evangelio (Mt 28,16-20): En aquel tiempo, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado (…). Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (…)».

La Santísima Trinidad no es una "soledad infinita", sino un "acontecimiento de Amor"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, alabamos a Dios no sólo por las maravillas realizadas por Él, sino por la belleza y la bondad de su Ser. Contemplamos la realidad más profunda de su "Corazón": la Unidad en la Trinidad de Personas Divinas; suma y profunda comunión de amor y de vida.

Dios es Uno en cuanto que es todo y sólo Amor. En consecuencia, Dios es apertura, acogida, diálogo... El Dios misterioso no es una soledad infinita; es un acontecimiento de amor. En Él existe un "Yo" y un "Tú": el Hijo que habla con el Padre, y ambos son Uno con el Espíritu, el cual es la "atmósfera" del dar y del amar que hace de Ellos un único Dios.

—En tu "apertura", Dios Trinidad, te has entregado "a" y "por" los hombres: el Padre, que pone a nuestra disposición lo que más ama; el Hijo que se despoja de su gloria para entregarse a nosotros; y el Espíritu, que sale del sereno abrazo divino para inundar los desiertos de la humanidad.