Nuestra página utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación

Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: Domingo XVIII (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Jn 6,24-35): (…) «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo» (…).

Antiguo y Nuevo Testamento

Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch
(Salt, Girona, España)

Hoy el problema de los oyentes de Jesús son las pruebas de su divinidad. El Señor les recuerda el milagro del maná, que alimentó a los hebreos en su travesía del desierto, después de aquella hambruna inolvidable. El mismo Dios que guió a su pueblo en el Antiguo Testamento, sigue ahora llamándolo y protegiéndolo. El maná fue un signo de la misericordia divina que culminará en la Eucaristía, dentro de una misma historia de Amor.

Es bastante mezquino condicionar nuestra creencia a que Dios se nos imponga con señales (¿eso es fe?). Pero, ahí tenemos una señal: la maravillosa articulación entre Antiguo y Nuevo Testamento. Pues en el Antiguo "late" y se prepara el Nuevo, y, al mismo tiempo, el Nuevo desvela y culmina el Antiguo. En Cristo se cumplen los anuncios proféticos acerca del Mesías-Salvador.

—Señor, que sea cada vez más consciente de que llevas desde toda la eternidad "persiguiéndome" con tu Amor, y que tu historia se mezcla con la mía cada día.