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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Viernes XIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 19,3-12): En aquel tiempo, Jesús (…) respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre» (…).

Sexualidad y matrimonio: ¡son algo sagrado!

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, con el Evangelio, contemplamos la sexualidad como una realidad central de la creación. La diversidad sexual y el matrimonio (donde los esposos se regalan mutuamente su distinción sexuada) son algo sagrado. No es casual que: 1. Dios cambie su lenguaje ("habla" en primera persona del plural) cuando se dispone a crear al hombre ("Hagamos al hombre semejante a nosotros"); 2. Cristo dignifique el matrimonio con la categoría de sacramento y asista a una boda al comienzo de su ministerio.

La Palabra de Dios respalda esta tradición de la Iglesia. En el "Génesis" leemos, además, que Dios nos creó a su imagen, haciéndonos "varón" y "mujer". Cuando dos personas se entregan mutuamente y, juntas, dan vida a los hijos, también lo sagrado queda afectado: cada persona alberga el misterio divino. Así, la convivencia de hombre y mujer también se adentra en lo religioso, en lo sagrado, en la responsabilidad ante Dios.

—Dios-Creador: tú eres el "nosotros divino" que inspira y guía el "nosotros humano" (matrimonio).

El hombre es “incompleto”, constitutivamente está en camino para encontrar en el otro su integridad

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesús explica que la narración bíblica de la creación habla de la soledad del primer hombre, Adán, al cual Dios quiere darle una ayuda. Ninguna de las otras criaturas puede ser esa ayuda que el hombre necesita, por más que él haya dado nombre a todas las bestias, incorporándolos así a su entorno vital. Entonces Dios, de una costilla del hombre, forma a la mujer…

En el trasfondo de esta narración se pueden considerar concepciones como la que aparece también en el mito relatado por Platón, según el cual el hombre era originariamente esférico, porque era completo en sí mismo y autosuficiente. Pero, en castigo por su soberbia, fue dividido en dos por Zeus, de manera que ahora anhela siempre su otra mitad y está en camino hacia ella para recobrar su integridad.

—En la narración bíblica no se habla de castigo; pero sí aparece la idea de que el hombre es de algún modo incompleto, constitutivamente en camino para encontrar en el otro la parte complementaria para su integridad.

A la imagen del Dios monoteísta corresponde el matrimonio monógamo

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy vemos que sólo en la comunión con el otro sexo puede el hombre considerarse “completo”: el “eros” (amor-pasión) está como enraizado en la naturaleza misma del hombre. Adán se pone a buscar y “abandona a su padre y a su madre” para unirse a su mujer (cf. Gn 2,23-24); sólo ambos conjuntamente representan a la humanidad completa, y se convierten en “una sola carne”.

Un segundo aspecto: en una perspectiva fundada en la creación, el “eros” orienta al hombre hacia el matrimonio, un vínculo marcado por su carácter único y definitivo. Así, y sólo así, se realiza su destino íntimo. A la imagen del Dios monoteísta corresponde el matrimonio monógamo. El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano.

—Esta estrecha relación entre “eros” y matrimonio que presenta la Biblia no tiene prácticamente paralelo alguno en la literatura fuera de ella.