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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: La Natividad del Señor (Misa de Medianoche)

Texto del Evangelio (Lc 2,1-14): Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Quirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento (…).

Navidad: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, con las palabras "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado" (Salmo 2), la Iglesia empieza a vivir la Navidad, es decir, el nacimiento de nuestro Redentor Jesucristo en el establo de Belén. Antiguamente, este Salmo pertenecía al ritual de la coronación del rey de Judá: Israel, a causa de su elección, se sentía "hijo de Dios" y, como el rey era la personificación de aquel pueblo, su entronización se vivía como un acto solemne de adopción por parte de Dios.

En la noche de Belén, estas palabras adquirieron un significado nuevo e inesperado. El Niño en el pesebre es verdaderamente el Hijo de Dios. Él no es soledad eterna, sino un círculo de amor en el recíproco entregarse y volverse a entregar. Él es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Más aún, en Jesucristo, el Hijo de Dios, Dios de Dios, se hizo hombre.

—El eterno hoy de Dios ha descendido en el hoy efímero del mundo, arrastrando nuestro hoy pasajero al hoy perenne de Dios.

Navidad: Augusto pertenece al pasado; Jesucristo es el presente y el futuro

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, el evangelista resalta expresamente el contexto histórico universal del nacimiento de Cristo. Lucas quiere decirnos que lo que Augusto pretendió para sí (ser el salvador del universo), se ha cumplido de modo más elevado en el Niño que ha nacido inerme y sin ningún poder en la gruta de Belén, y cuyos huéspedes fueron unos pobres pastores.

El reino anunciado por Jesús, el reino de Dios, es de carácter diferente. No se refiere sólo a la cuenca mediterránea ni tampoco únicamente a una determinada época. Concierne al hombre en la profundidad de su ser; lo abre hacia el verdadero Dios. La paz de Jesús es una paz que el mundo no puede dar (cf. Jn 14,27). Aquí se trata en definitiva de la cuestión sobre el significado de "redención", liberación y salvación. La "pax Christi" no está necesariamente en contraste con la "pax Augusti", pero la paz de Cristo supera la paz de Augusto, como el cielo está muy por encima de la tierra.

—Una cosa es obvia: Augusto pertenece al pasado; Jesucristo en cambio es el presente y el futuro: "el mismo ayer, hoy y siempre" (Hb 13,8).


Navidad: "La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel" (Is 7,14)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Mateo, en la Misa de la Vigilia (Mt 1,1-25), muestra que en Jesucristo se cumple todo lo que había anunciado la Escritura. Esto forma parte de la estructura fundamental de su evangelio: proporcionar a todos los acontecimientos esenciales una "prueba de la Escritura". Así, el evangelista cita Isaías 7,14: "Mirad: la virgen concebirá y dará luz a un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros".

Este versículo se sitúa el año 733 a.C., durante el reinado de Acaz. Mateo, y con él toda la tradición cristiana, ve aquí un anuncio del nacimiento de Jesús de la Virgen María: Jesucristo es él mismo "el Emmanuel" (la permanencia de Dios con los hombres). La afirmación sobre la virgen que da a luz al Emmanuel, de manera análoga al gran canto del Siervo del Señor de Isaías 53, era una palabra en espera. En su época histórica no se encuentra correspondencia concreta alguna.

—Los cristianos debemos escuchar esta palabra —que estaba esperando ser descifrada— como dirigida, sobre todo, a nosotros: ¡el Emmanuel ha llegado!

Navidad: Características literarias de los relatos evangélicos de la infancia de Jesús

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, en la Misa del Alba (Lc 2,15-20), leemos que María conservaba y ponderaba en su corazón los misterios que celebramos en Navidad. En Lucas y Mateo los acontecimientos de la infancia de Jesús están muy estrechamente relacionados con textos del Antiguo Testamento. Hay palabras del Antiguo Testamento que permanecían, por decirlo así, "sin dueño". De la correlación entre estas palabras "en espera" y el reconocimiento de su Protagonista finalmente manifestado (Jesús de Nazaret), se ha desarrollado la exegesis típicamente cristiana, que es nueva y, sin embargo, sigue siendo totalmente fiel a la palabra originaria de la Escritura.

Lo que Mateo y Lucas pretendían —cada uno a su propia manera— no era tanto contar "historias" como escribir "historia", historia real, acontecida, historia ciertamente interpretada y comprendida sobre la base de la Palabra de Dios.

—Los relatos de la infancia son historia interpretada y, a partir de la interpretación, escrita y concentrada. Proceden de tradiciones familiares cristianas que aparecieron tardíamente, pues los acontecimientos sagrados de la Virgen no podían convertirse en tradición pública mientras ella aún vivía.