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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 25 de Marzo: La Anunciación del Señor

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús (…)». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

La Anunciación: "Y el ángel, dejándola, se fue"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, en la fiesta de la Anunciación, meditamos la última frase de la narración de Lucas: "Y el ángel, dejándola, se fue". El gran momento del encuentro con el mensajero de Dios, en el que toda la vida cambia, pasa, y María se queda sola con un cometido que, en realidad, supera toda capacidad humana.

Ya no hay ángeles a su alrededor… Ella debe continuar el camino que atravesará por muchas oscuridades, comenzando por el desconcierto de José ante su embarazo, pasando por el momento en que los propios familiares declaran a Jesús "enajenado" (cf. Mc 3,21; Jn 10,20), hasta la noche de la cruz. En estas situaciones, ¡cuántas veces habrá vuelto interiormente María al momento en que el ángel de Dios le había hablado! Cuántas veces habrá escuchado y meditado aquel saludo: "Alégrate, llena de gracia", y sobre la palabra tranquilizadora: "No temas".

—El ángel se va, la misión permanece, y junto con ella madura la cercanía interior de Dios, el íntimo ver y tocar su proximidad.

“Jesús por nacer” ilumina la vida en el vientre de la madre

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos del Papa Francisco)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy el Sí de María abre la puerta a un largo camino: el del Hijo de Dios entre nosotros. Este acontecimiento cambia radicalmente la existencia humana: el Señor asume nuestra vida y la eleva al orden sobrenatural. “Jesús por nacer” ilumina también la vida de la persona en el vientre de su madre: se abre una nueva perspectiva para considerar el origen y el desarrollo de nuestra vida.

Ternura, esperanza, paciencia: sin estas tres actitudes no se puede respetar la vida y el crecimiento del niño por nacer. La ternura nos compromete, la esperanza nos lanza hacia el futuro, la paciencia acompaña nuestra espera en el cansino pasar de los días. Cuando estas actitudes no están presentes, entonces el niño pasa a ser un “objeto”, alejado de su padre y de su madre, y muchas veces “algo” que molesta, alguien intruso en la vida de los adultos.

—Desde el seno de su Madre, Jesús acepta correr todos los riesgos del egoísmo. Pedimos a María ternura, esperanza y paciencia para custodiar toda vida humana.