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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 14 de Septiembre: La Exaltación de la Santa Cruz

Texto del Evangelio (Jn 3,13-17): En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «(…) Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna (…)».

La Exaltación de la Santa Cruz: el nuevo culto anhelado se ha hecho realidad en la Cruz

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Nicodemo, el mismo que "des-clavaría" a Jesucristo, recibe anticipadamente una revelación: el Hijo del hombre sería "ex-altado" (puesto en alto desde la tierra) y atraería a todos hacia sí. La Iglesia naciente, bajo la guía del Espíritu Santo, fue ahondando lentamente en esta verdad. Una cosa estaba clara desde el principio: con la Cruz de Cristo, los antiguos sacrificios del templo quedaron superados definitivamente. ¡Había ocurrido algo nuevo!

Dios no quería ser glorificado mediante los sacrificios de toros y machos cabríos, cuya sangre no puede purificar al hombre ni expiar por él. El nuevo culto anhelado, pero hasta entonces todavía sin definir, se había hecho realidad. En la Cruz de Jesús se había verificado lo que en vano se había intentado con los sacrificios de animales: Cristo ha ocupado su puesto. El templo seguía siendo un lugar venerable de oración y anuncio. Sus sacrificios, en cambio, ya no eran válidos para los cristianos.

—Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

La Exaltación de la Santa Cruz

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio es una profecía más allá de lo que nos dicen nuestros sentidos: la Cruz, la Santa Cruz de Jesucristo, es el Trono del Salvador. Por esto, Jesús afirma que "tiene que ser levantado el Hijo del hombre".

La cruz era el suplicio más atroz y vergonzoso de su tiempo. Exaltar la Santa Cruz no dejaría de ser un cinismo si no fuera porque allí cuelga el Crucificado: con el Hijo del Hombre es el nuevo árbol de la Sabiduría. Jesucristo, ofreciéndose libremente a la pasión ha iluminado el sentido de nuestro vivir: subir con Él a la Santa Cruz para abrir los brazos y el corazón al Don de Dios, en un intercambio admirable. Encontrarnos crucificados con Jesús y resucitar con Él: ¡he aquí el porqué de todo!

—Jesús, los cristianos en la Vigilia Pascual, de manera solemne, cantamos alabanza del pecado original: "¡Oh!, feliz culpa, que nos has merecido tan gran Redentor", porque con tu dolor has impreso “sentido” al dolor.