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Día litúrgico: Lunes IX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 12,1-12): En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña (…), y la arrendó a unos labradores (…). Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. Le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió (…) a otros muchos (…). Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste (…). Pero aquellos labradores dijeron entre sí: ‘Éste es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia’ (…).

»¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros. ¿No habéis leído esta Escritura: ‘La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?’» (…).

Los hombres usurpamos la creación ("Parábola de los viñadores homicidas")

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy las palabras de Jesús nos descubren la obra de la creación como "viña de Dios" y el hombre como su administrador. En la parábola, la vid produce uva buena, pero los labradores se quedan con ella. No quieren entregársela al propietario. Apalean y matan a sus mensajeros y asesinan a su Hijo.

Esos labradores —que no quieren tener un amo— constituyen un espejo también para nosotros. Los hombres usurpamos la creación que nos ha sido dada para administrarla. Queremos poseer el mundo y nuestra misma vida de modo ilimitado; Dios es un estorbo para nosotros.

—Donde el hombre se convierte en único amo del mundo y propietario de sí mismo, no puede existir la justicia. Allí sólo puede dominar el arbitrio del poder. Ciertamente, se puede echar al Hijo fuera de la viña y asesinarlo, para gozar de forma egoísta de los frutos de la tierra. Pero entonces… la viña se transforma muy pronto en un terreno yermo, pisoteado por los jabalíes, como enseña el Salmo 79.

Antecedentes y enseñanza profética de la "Parábola de los viñadores homicidas"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, hablando de la "viña", Jesucristo retoma una antigua enseñanza bíblica. El "canto de la viña" de Isaías 5,1-7, presenta la viña (Israel) como la "esposa" que Dios abandonará por sus infidelidades (el canto de amor se convierte en amenaza de juicio). El Salmo 80 alude al mismo tema, derivando hacia una súplica: «Cuida de esta cepa que tu diestra plantó, ¡restáuranos!».

En las palabras de Jesús, Israel está representado por los arrendatarios de una viña… El asesinato de los criados refleja la historia de los profetas y su sufrimiento. Pero a la amenaza-promesa del traspaso de la viña a otros criados sigue una promesa mucho más importante: «La piedra que los constructores desecharon…» (Sal 118,22).

—La muerte del Hijo no es la última palabra. Aquel que han matado no permanece en la muerte, no queda «desechado». Jesús da a entender que Él mismo será el Hijo ejecutado; predice su crucifixión y resurrección, y anuncia que partiendo de Él —muerto y resucitado— Dios levantará un nuevo templo en el mundo.