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Día litúrgico: Jueves XXI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 24,42-51): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor (…). ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo (…) y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes».

El hombre: ¿para qué es bueno?

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy empieza el "Discurso Escatológico" de Jesucristo y nos plantea el "ser o no ser" de nuestra vida: el hombre no sólo debería preguntarse qué quiere, sino más bien para qué es bueno y qué puede aportar. Entonces comprendería que la realización no reside en la comodidad, en el dejarse llevar, sino en aceptar los retos. Desconocer esta realidad aboca al "llanto y rechinar de dientes". De ahí, el aviso: ¡Velad!

No se puede llegar a ser hombres sin el dominio de sí, sin la renuncia, sin el esfuerzo para sufrir con paciencia la tensión de lo que se debería ser. Precisamente, el "llanto y rechinar de dientes" representa el peligro del fracaso del ser humano. En un mundo alejado de Dios y, por tanto, del amor, se siente frío, hasta el punto de provocar el rechinar de dientes.

—Señor, tus caminos —de amor— no son cómodos. Pero no he sido creado para la comodidad, sino para cosas grandes, para el bien, para los demás, para Ti.