Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Día litúrgico: 1 de Noviembre: Todos los Santos

Texto del Evangelio (Mt 5,1-12a): En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra (…). Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano)

Todos los Santos

Hoy contemplamos el "misterio de la comunión de los santos" del cielo y de la tierra. No estamos solos; estamos rodeados por una gran nube de testigos: con ellos formamos el Cuerpo de Cristo. El glorioso ejército de los santos intercede por nosotros ante el Señor; nos acompaña en nuestro camino hacia el Reino y nos estimula a mantener nuestra mirada fija en Jesús.

El Evangelio de esta fiesta presenta el anuncio de las "Bienaventuranzas". En realidad, el bienaventurado por excelencia es sólo Jesucristo. En efecto, Él es el verdadero pobre de espíritu, el que llora, el manso, el misericordioso… Las Bienaventuranzas nos muestran la fisonomía espiritual de Jesús y, así, manifiestan su misterio de pasión y de alegría de la resurrección. Este misterio, que es misterio de la verdadera bienaventuranza, nos invita al seguimiento de Jesucristo y así al camino que lleva a ella.

—También nosotros podemos participar de su bienaventuranza. Con Él lo imposible resulta posible: con su ayuda podemos llegar a ser perfectos como el Padre celestial.