Nuestra página utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación

Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: Lunes VI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 8,11-13): En aquel tiempo, salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, (…) dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.

Cristo no se arroja desde el pináculo del Templo

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy —y continuamente— se pide una "señal" al Señor. El diablo también lo "intentó"… y le "tentó" en el desierto: "Si eres Hijo de Dios...". Volveremos a escuchar estas palabras a los que se burlaban de Jesús en el Calvario: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz". Se superponen la burla y la tentación: para ser creíble, Cristo debe dar una prueba de lo que dice ser.

Es "probado" del mismo modo que se prueba una mercancía: debe someterse a las condiciones que nosotros consideramos necesarias para llegar a una certeza. Esta petición de pruebas acompaña a Jesús durante toda su vida. "Si eres Hijo de Dios...": ¡qué desafío! Su señal, sin embargo, fueron la "pequeñez" y los "pañales"; no cedió al expediente de "pan y circo": ni convirtió piedras en panes, ni bajó de la Cruz, ni se lanzó desde…

—Cristo no se arroja desde el pináculo del Templo. Pero ha descendido al abismo de la muerte, como acto del amor de Dios por los hombres.