Un equipo de 222 sacerdotes comenta el Evangelio del día
222 sacerdotes comentan el Evangelio del día
El Evangelio de hoy
para la familia
Evangelio de hoy + imagen + catequesis
Texto del Evangelio (Mt 17,1-9):
Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol...
En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».
.jpg?v=da3d74c5cd77943c3eac57d45bfdcbb3)
Hoy, contemplando la belleza divina de Jesús, Simón Pedro expresa espontáneamente su felicidad: «¡Qué bien estamos aquí!». Desde luego, con Jesucristo uno siempre está bien: no hay mayor fuente de paz y felicidad. Pero…, atendamos a lo que el Padre del Cielo dijo a los apóstoles videntes: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». ¡Escuchadle!
—Hoy y cada día podemos escuchar a Jesús. Vete ante el sagrario, guarda silencio, arrodíllate y le oirás.
Recíbelo gratis cada día
Suscríbete
2 de agosto
Domingo 18 (A) del tiempo ordinario
Vídeo del Evangelio y comentario
_______