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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Lunes XX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 19,16-22): Un joven se acercó a Jesús y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?». En aquel tiempo, un joven se acercó a Jesús y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?». Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». «¿Cuáles?» —le dice él—. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?». Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

Ilustración: Pili Piñero

Hoy el Evangelio nos presenta el diálogo entre Jesucristo y el joven rico. En muchas ocasiones, este joven somos nosotros mismos. Por un lado, sentimos el ansia de felicidad eterna. ¿Puede ser “total” la felicidad si no tiene un horizonte de eternidad? Si mi felicidad se va a acabar dentro de unos años, aunque sean bastantes años, entonces… Por eso a aquel joven le preocupa la vida eterna.

—Por otro lado, nos cuesta “soltar lastre”. Queremos ser eternos, pero amarrados a los bienes terrenos. Y, ¿cómo se resuelve esta “ecuación”? ¡Escuchemos qué dice Cristo!