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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Viernes III de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 6,52-59): En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «(…). El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día (…)».

Juan 6: el "Pan-Eucaristía" contiene el sacrificio del "Verbo-Encarnado"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesús revela expresamente el alcance de su encarnación: dar la vida por el mundo. La Eucaristía, además de ser el sacramento de su permanencia entre nosotros, contiene el don de su sacrificio por nosotros.

Esto se ve más claramente en el versículo 53, donde el Señor menciona además su Sangre, que Él nos da a "beber". Aquí no sólo resulta evidente la referencia a la Eucaristía, sino que además se perfila aquello en que se basa: el sacrificio de Jesús que derrama su Sangre por nosotros y, de este modo, sale de Sí mismo, por así decirlo, se derrama, se entrega a nosotros. Así, pues, Encarnación y Cruz se entrecruzan.

—El pan presupone que la semilla —el grano de trigo— ha caído en la tierra, "ha muerto", y que de su muerte ha crecido después la nueva espiga. El pan terrenal puede llegar a ser portador de la presencia de Cristo porque lleva en sí mismo el misterio de la pasión, reúne en sí muerte y resurrección.