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Día litúrgico: Martes II de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 3,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu» (…). Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna».

El "mandamiento nuevo": "don" y "tarea"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la mención del "nuevo nacimiento" describe la nueva condición del hombre después del Bautismo: su humanidad es transformada en un ser según el Espíritu de Dios. Cristo —siendo "levantado" en la Cruz— se nos entrega ("don") y, precisamente porque este don nos renueva desde dentro, se convierte también en una nueva existencia.

La inserción de nuestro yo en el suyo —"Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí" (Gal 2,20)— es lo que verdaderamente cuenta. El "mandamiento nuevo" está unido a la novedad de Jesucristo, al sumergirnos progresivamente en Él. "La nueva ley es la misma gracia del Espíritu Santo" (Santo Tomás de Aquino), no una norma nueva, sino la nueva interioridad dada por el mismo Espíritu de Dios. San Agustín sintetiza la verdadera novedad en el cristianismo mediante la fórmula: "Dame lo que mandas y manda lo que quieras".

—Ser cristiano es ante todo un don, que luego se desarrolla en la dinámica del vivir y poner en práctica este don ("tarea").