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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Domingo IV (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 10,1-10): En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas (…). Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

Juan 10: el buen pastor da la "vida en abundancia"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy nos adentramos en la figura del "buen pastor", una imagen de larga tradición bíblica y que Jesús la purifica, llevándola a su pleno sentido. El ladrón ve las ovejas como algo de su propiedad y aprovecha para sí. Al contrario, el verdadero pastor no quita la vida, sino que la da. He aquí la gran promesa de Jesús: dar "vida en abundancia".

Jesucristo promete conducir las ovejas a los "pastos", a las fuentes de la vida. Resuenan aquí las palabras del Salmo 23: «En verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas...». Pero, ¿cuál es el alimento del hombre? Él vive de la verdad y de ser amado por la Verdad. Necesita a Dios, al Dios que se le acerca y le muestra el camino de la vida. Quien le procura todo esto, le da "vida en abundancia".

—Jesús, como Palabra de Dios hecha carne, no es sólo el "pastor", sino también el alimento, el verdadero "pasto"; nos da la vida entregándose a Sí mismo.

Jesús, el único Salvador, es la "puerta" y nos lleva en su corazón

P. Pere SUÑER i Puig SJ
(Barcelona, España)

Hoy Jesús usa dos imágenes referidas a sí mismo: Él es el "pastor" y la "puerta". Jesucristo conoce a las ovejas: las llama una por una. Para Jesucristo, ninguno de nosotros es un número; tiene con cada uno un contacto personal. También nos ama personalmente.

“Conocer”, en el Evangelio, no significa solo un acto del entendimiento, sino un acto de adhesión a la persona conocida. Cristo, pues, nos lleva en su Corazón. Jesús es también la "puerta"; la única puerta. Nadie va al Padre sino por Él. Algunos piensan que Jesucristo es uno de tantos salvadores: Jesús, Buda, Confucio, Mahoma… ¡No! ¡Sólo Jesús es Dios! Quien se salve se salvará por Jesucristo, aunque en esta vida no lo sepa.

—Yo, Jesús, por el don de la fe, sé que eres Dios. Gracias porque te he podido conocer. Me esforzaré por atravesar esta "puerta" que lleva al Padre, que, si bien es estrecha, Tú nos la abres de par en par.