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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Jueves Santo (Misa vespertina de la Cena del Señor)

Texto del Evangelio (Jn 13,1-15): Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, (…) se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido (…).

Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros (…)».

La "hora extrema" de Jesús

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, con la Última Cena, ha llegado "la hora" de Jesús, hacia la que se había encaminado desde el principio con todas sus obras. Lo esencial de esta hora queda perfilado por Juan con dos palabras fundamentales: es la hora del "paso"; es la hora del "agapé" (amor hasta el extremo).

Los dos términos se explican recíprocamente, son inseparables. El amor mismo es el proceso del paso, de la transformación, del salir de los límites de la condición humana, en la cual todos estamos "separados" unos de otros, en una alteridad que no podemos sobrepasar. Es el amor hasta el extremo el que produce la "transformación" aparentemente imposible: salir de las barreras de la individualidad cerrada, eso es precisamente el "agápé", la irrupción en la esfera divina.

—La "hora" de Jesús es la hora del gran "paso más allá", de la transformación del ser mediante el "agápé". "Todo está cumplido", dirá el Crucificado: es un agápé "hasta el extremo", la totalidad del entregarse a sí mismo hasta la muerte.

La caridad

Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós
(Barcelona, España)

Hoy san Juan nos describe la Última Cena del Señor en el marco de la pascua judía. Destaca la conciencia que tenía el Maestro de que había llegado su hora, la de pasar de este mundo al Padre. Y para expresar su caridad, se ciñe la cintura y lava los pies a los discípulos.

Se acerca el momento sublime del gran Amor. El sacrificio del inocente en la cruz. Jesús se reúne con los suyos para celebrar la pascua en su Sangre, amor derramado en servicio humilde hacia los más pobres, la humanidad entera necesitada de ser rescatada del pecado.

—Señor, que también nosotros lleguemos a comprender, como Pedro, tu gesto de servicio —de caridad— sin pretender nada a cambio. Ayúdanos a dejarnos lavar los pies por ti, a dejarnos purificar por tu palabra de perdón, siempre nuevo. Que la Eucaristía que instituiste sea la fuente genuina donde tus sacerdotes y todos podamos ser siempre lavados en tu Amor.