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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo (A) (Segundo domingo después de Pentecostés)

Texto del Evangelio (Jn 6,51-58): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «(…)El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él (…)».

La Eucaristía

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy Jesús anuncia el don más precioso que —en su amor infinito— se dispone a regalarnos: Él mismo, su propio Cuerpo sacrificado y su Sangre derramada por nuestra salvación. Sólo una fe grande, sólo una gran confianza pueden dar crédito a esas palabras. Algunos judíos discutían y desconfiaban.

El hecho histórico es que Jesucristo, en la Última Cena, dijo: "Esto es mi Cuerpo…"; "Ésta es mi Sangre…". Su Cuerpo y su Sangre, literalmente. Cristo es Dios y puede hacerlo. Si Él lo ha dicho, ¿por qué dudar? La Iglesia Católica nunca ha dudado. No se nos pide entender el milagro, sino aceptarlo. Curiosamente, aquellos judíos que discutieron, poco antes, se habían beneficiado de la multiplicación de panes y peces: ¡un milagro que no discutieron!

—Jesús, confieso que con la Eucaristía "concentras" y perpetúas tu pasión, muerte y resurrección. Yo puedo vivir todo eso (hasta "comérmelo"), simplemente, recibiendo con fe tu Cuerpo en la Comunión. ¡Maravilloso!