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Día litúrgico: Miércoles XXIV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 7,31-35): En aquel tiempo, el Señor dijo: «(…) La sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos».

Fe y razón: el vicio de aceptar sólo lo "fáctico"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesús lamenta la incredulidad de los líderes del pueblo judío: por sus prejuicios, no creyeron ni al Bautista ni al Señor. Nuestro tiempo tampoco está libre de prejuicios mentales (que incapacitan para la fe): hay personas incapaces de ver más allá de lo fáctico; sólo pueden seguir pensando en el plano de lo fáctico. ¡Sólo se ve lo palpable! Y desde el punto de vista metafísico, la persona se vuelve más tonta.

Por este camino, la persona se incapacita para dar el salto al misterio, ahogándose en lo meramente fáctico. Quien no consigue percibir el misterio que impera en los hechos de la naturaleza o de la historia, llena su cabeza y su corazón con un montón de cosas que acaso lo incapaciten para la profundidad y la amplitud espiritual.

—Es incoherente afirmar: "Sólo es válido lo fáctico" (lo palpable). Esta misma afirmación es de orden "meta-físico" (es decir, más allá de lo físico, del "factum"). ¡La sabiduría se acredita por sus "hijos", es decir, por sus obras!