Nuestra página utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación

Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: Sábado XXXII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 18,1-8): En aquel tiempo, Jesús les propuso una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres (…). Se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme’» (…).

La "naturaleza de la naturaleza" (fundamentos del Derecho)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy no podemos negar que, en este mundo autoconstruido, recurrimos en secreto igualmente a los “recursos” de Dios. Exactamente como el juez irracional de la parábola, que finalmente hace justicia para tener paz (algo que, en verdad, viene de Dios).

¿Cómo puede la razón volver a encontrar su grandeza sin deslizarse en lo irracional? La aparición del movimiento ecologista es sintomática: reconocemos que la materia no es un material para nuestro uso, sino que la tierra tiene en sí misma su dignidad y que nosotros debemos seguir sus indicaciones; debemos escuchar el "lenguaje de la naturaleza" y responder coherentemente. Y también hay una "ecología del hombre", pues él posee una naturaleza que no puede manipular a su antojo.

—Yo no soy solamente una libertad que se ha creado por sí sola. Soy espíritu y voluntad, pero también naturaleza. Mi voluntad es justa cuando respeto mi naturaleza, la escucho, y cuando me acepto como lo que soy, y admito que no me he creado a mí mismo.