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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles III del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 4,1-20): En aquel tiempo, Jesús se puso otra vez a enseñar a orillas del mar (…). Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó enseguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto (…)».

La parábola del sembrador: una página autobiográfica de Jesús

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesús se dirige a la multitud con la célebre parábola del sembrador. Es una página "autobiográfica", porque refleja la experiencia misma de Cristo, de su predicación: Él se identifica con el sembrador, que esparce la buena semilla de la Palabra de Dios, y percibe los diversos efectos que obtiene, según el tipo de acogida reservada al anuncio.

Para hablar de la salvación, se evoca aquí la experiencia que cada año se renueva en el mundo agrícola: una siembra que va acompañada de lágrimas, porque se tira aquello que todavía podría convertirse en pan, exponiéndose a una espera llena de incertidumbres. El campesino trabaja, prepara el terreno, arroja la semilla, pero no sabe dónde caerá esta semilla, si los pájaros se la comerán, si arraigará, si echará raíces, si llegará a ser espiga…

—Arrojar la semilla es un gesto de confianza y de esperanza: año tras año, el campesino repite su gesto y arroja su semilla. Jesucristo conocía bien esta experiencia y hablaba de ella a los suyos.