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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Domingo XXXIV del tiempo ordinario: Jesucristo, Rey del Universo (C)

Texto del Evangelio (Lc 23,35-43): En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido». También los soldados se burlaban de Él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!». Había encima de él una inscripción: «Éste es el Rey de los judíos» (…).

La realeza de Jesús en el momento de la crucifixión

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, el Evangelio presenta, como en un gran cuadro, la realeza de Jesús en el momento de la crucifixión. Los jefes del pueblo y los soldados se burlan del “primogénito de toda la creación” (Col 1,15) y lo ponen a prueba para ver si tiene poder para salvarse de la muerte.

Sin embargo, precisamente en la cruz, Jesús se encuentra a la “altura” de Dios, que es Amor. Allí se le puede “reconocer”. Jesús nos da la “vida” porque nos da a Dios. Puede dárnoslo porque Él es uno con Dios. De hecho, mientras que el Señor parece pasar desapercibido entre dos malhechores, uno de ellos, consciente de sus pecados, se abre a la verdad, llega a la fe e implora al “rey de los judíos”: “Jesús, acuérdate de mí”. De quien existe antes de todas las cosas el llamado “buen ladrón” recibe inmediatamente el perdón y la alegría de entrar en el reino de los cielos.

—Jesús, desde el trono de la cruz, acoge a todos los hombres con misericordia infinita.