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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Domingo IV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5,1-12): En aquel tiempo, viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu (…), los mansos (…), los que lloran, los misericordiosos (…), los que trabajan por la paz (…). Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos (…)».

Las Bienaventuranzas en el Sermón de la Montaña

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, al inicio del "Sermón de la Montaña", aparecen las Bienaventuranzas. Su enseñanza se inserta en una larga tradición de mensajes del Antiguo Testamento. No son una especie de ética superior de los cristianos frente a la "Tabla de los Diez Mandamientos", sino palabras de orientación (discernimiento) moral y, a la vez, de promesa.

Cada una de las Bienaventuranzas nace de la mirada de Jesús dirigida a sus discípulos. Describen su situación fáctica: son pobres, están hambrientos, lloran, son odiados y perseguidos... Son "calificaciones prácticas", pero también "teológicas", de los que pertenecen a la nueva familia de Jesús. A pesar de la situación concreta de amenaza, ésta se convierte en promesa cuando se la mira con la luz providente que viene del Padre.

—Cristo sigue sufriendo en sus enviados: si bien éstos están aún inmersos en la pasión de Jesús, ahí se puede percibir también la gloria de la resurrección, que da una alegría mayor que toda la dicha que se haya podido experimentar antes en el mundo.