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Día litúrgico: El Bautismo del Señor (A)

Texto del Evangelio (Mt 3,13-17): En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco».

El Bautismo de Jesús preanuncia el misterio del Dios Trino

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy destaca la imagen del cielo que se abre: sobre Jesús el cielo está abierto. Su comunión con la voluntad del Padre (el cumplimiento de "toda justicia"), abre el cielo porque es precisamente allí donde —por esencia— se cumple la voluntad de Dios.

A ello se añade la proclamación por parte de Dios, el Padre, de la misión de Cristo, pero que no supone un hacer, sino su ser: Él es el Hijo predilecto, sobre el cual descansa el beneplácito de Dios. Finalmente, aquí encontramos, junto con el Hijo, también al Padre y al Espíritu Santo: se preanuncia el misterio del Dios Trino, que lógicamente sólo se manifestará en profundidad durante el transcurso del camino completo de Jesús.

—El Bautismo de Jesucristo enlaza con su mandato apostólico de ir por todo el mundo y bautizar "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (cf. Mt 28,19). El Bautismo que administran los discípulos es el ingreso en el Bautismo de Jesús: ¡así se llega a ser cristiano!