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Día litúrgico: 22 de Agosto: Santa María Reina

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (...). Dijo María: «He aquí la esclava del Señor».

Santa María Reina

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, con motivo de esta fiesta, nos preguntamos: a los ojos de Dios, ¿qué significa verdaderamente “reinar”? La reacción de la Virgen María nos introduce en la cuestión: se le acaba de anunciar que será la Madre del Hijo del Altísimo —por tanto: Madre de Dios—, y ella responde “He aquí la esclava del Señor”. Así, la grandeza es vivida en el abajamiento: es la lógica de Dios que de ninguna manera capta la lógica mundana.

El cristianismo naciente enseguida lo entendió. Así, el himno cristológico de Filipenses 2,6-8 (c. 54-61 d.C.) lo expresa con toda precisión: «Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo (…). Y así, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz (…)». De hecho, Jesús en la Cruz es menos que un esclavo; pasa por ser un criminal. Paralelamente, María en el Calvario es menos que una esclava; pasa por ser la madre de un criminal. ¡Un completo abajamiento!

—¡Dios reina así: manifiesta su poder renunciado a su poder; manifiesta su amor despojándose de Sí mismo… María Reina transita exactamente por ese mismo camino.