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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Miércoles III de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 6,35-40): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed (…). He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (…). Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día».

Juan 6: Jesús es el "Pan de Vida" porque revela al Padre

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesús revela que es el verdadero "Pan" porque conoce eternamente al Padre y ha bajado para dárnoslo a conocer. La clave decisiva para la imagen de Jesús en el Evangelio de Juan se encuentra en la afirmación conclusiva del Prólogo: «A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1,18).

Sólo quien es Dios, ve a Dios, y éste es Jesús. Él habla realmente a partir de la visión del Padre, a partir del diálogo permanente con el Padre, un diálogo que es su vida. Si Moisés nos ha podido mostrar sólo la espalda de Dios, Jesús en cambio es la Palabra que procede de Dios, de la contemplación viva, de la unidad con El.

—Los dos grandes dones de Moisés a Israel —la revelación del Nombre de Dios («Yo soy el que soy») y la Torá— en Cristo adquieren su forma definitiva: Él es el Hijo; Él es el Camino.


La voluntad de Dios

Rev. D. Joaquim MESEGUER García
(Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, Jesús se presenta como el "pan de vida". En estas palabras se manifiesta el sentido de su misión: salvar al hombre y darle vida. Y para perpetuar su acción salvadora y su presencia entre nosotros, Jesucristo se ha hecho para nosotros alimento de vida.

Jesucristo nos invita a seguirlo, a alimentarnos de Él, dado que esto es lo que significa "verlo" y "creer" en Él, y a la vez nos enseña a realizar la voluntad del Padre, tal como Él la lleva a cabo. Al enseñar el "Padrenuestro", colocó seguidas dos peticiones: "Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día". Este pan no sólo se refiere al alimento material, sino a Sí mismo, alimento de vida eterna, con quien debemos permanecer unidos con la cohesión profunda que nos da el Espíritu Santo.

—Acerquémonos con fe a Aquel que ha querido ser nuestro alimento, nuestra luz y nuestra verdadera vida.