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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: La Santísima Trinidad (A) (Domingo siguiente a Pentecostés)

Texto del Evangelio (Jn 3,16-18): En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna (…)».

La Santísima Trinidad: Dios no es un ser solitario

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, san Juan nos habla del amor infinito de Dios. Tanto nos ama que ha enviado al mundo a su único Hijo, y nos ha desvelado su propia "intimidad familiar". Ahora sabemos que Dios no es un ser solitario; Él mismo es tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesús, poco a poco, fue hablando de su Padre del cielo y también del Espíritu Santo. No eran "dioses" distintos, sino el mismo y único Dios.

Éste es el misterio más grande de la fe cristiana: Dios es la Santísima Trinidad. Algo que jamás hubiésemos descubierto sólo con la razón. Pero, a la vez, entendemos que es muy razonable que Dios sea así. Amar es darse a "otro": si Dios no fuera "Otros Tres" (divinos), ¿cómo podría ser Amor Eterno?

—Dios mío, ¡qué grande eres! Compartes conmigo la infinita belleza de tu Ser, y sólo puedo entenderte un poquito. Me das más de lo que puedo recibir. ¡Te amo, Santísima Trinidad!