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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: Martes I del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 1,21-28): Llegó Jesús a Cafarnaum y el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar (…). Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios» (…). Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate» (…).

¿Quién es Dios? ¡Dios tiene un nombre!

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy asistimos a una escena espeluznante: el diablo dice saber quién es Jesús. Más aun: ¡confiesa la santidad de Dios! Cristo le impone silencio… Y nosotros, ¿sabríamos decir quién es Dios? Moisés le pidió su nombre y Dios se lo dio: "Yo soy el que soy". El Hijo se encarna y toma un nombre: "Jesús de Nazaret". Quien no tiene nombre es el diablo: es, simplemente, "legión".

Dios tiene un nombre y nos llama por nuestro nombre. Es persona y busca a la persona. Tiene un rostro y busca nuestro rostro. Tiene un corazón y busca nuestro corazón. Nosotros no somos para Él una función en una maquinaria cósmica. Nombre equivale a aptitud para ser llamado, equivale a comunidad. Por eso, Cristo es el verdadero Moisés, la culminación de la revelación del nombre.

—Jesús, Tú no traes una "nueva palabra" como nombre: Tú mismo eres el rostro de Dios. Gracias a ti podemos invocar a Dios en cuanto "tú", en cuanto persona, en cuanto corazón.