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Día litúrgico: Jueves I del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 1,40-45): En aquel tiempo, vino a Jesús un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio (…).

El "impulso del corazón" en el encuentro con Dios

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la audaz petición del leproso y la contundente reacción de Jesús son la respuesta a la pregunta: ¿por qué Dios no ha creado un mundo en el que su presencia fuera más evidente, que impresionara a cualquiera de manera irresistible? Nos encontramos ante el gran interrogante de cómo se puede conocer a Dios y cómo se puede desconocerlo.

Vivimos en este mundo en el que Dios no tiene la evidencia de lo palpable. No se le puede buscar con arrogancia, convirtiéndolo en un "objeto experimentable" en "mi laboratorio". Sólo se le puede encontrar con el impulso del corazón, a través del "éxodo" de "Egipto". En este mundo hemos de oponernos a las ilusiones de falsas filosofías y reconocer que no sólo vivimos de "pan", sino ante todo de la obediencia a la Palabra de Dios.

—Como el leproso de hoy, te busco Jesús con el amor y la escucha interior. Y sólo donde se vive esta obediencia nacen los sentimientos que permiten proporcionar "pan" para todos.