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Evangelio de hoy + breve explicación teológica

3 de febrero: San Ansgario (Óscar), obispo y misionero
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Texto del Evangelio (Mc 16,15-20): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación (…)». Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

San Ansgario (Óscar), obispo y misionero (801-865)

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy celebramos a san Ansgario (Óscar) (801–865), obispo y misionero, apóstol del Norte de Europa. Nacido cerca de Annecy, fue educado en la vida monástica benedictina y pronto destacó por su ardor misionero. En un tiempo en que Escandinavia era todavía tierra de frontera para el Evangelio, san Ansgario comprendió que la fe cristiana no podía imponerse, sino sembrarse con paciencia, testimonio y caridad. Enviado primero a Dinamarca y después a Suecia, Ansgario afrontó viajes peligrosos, incomprensión y fracasos aparentes, pero nunca abandonó la misión recibida.

Nombrado obispo de Hamburgo y más tarde de Hamburgo-Bremen, él entendió su ministerio episcopal como un servicio a la evangelización: formar comunidades pequeñas pero sólidas, promover la liturgia, traducir la fe a categorías comprensibles para los pueblos del Norte y sostener a los misioneros con una estructura eclesial estable.

Su aportación más notable fue unir anuncio y organización: el Evangelio necesita testigos humildes, pero también una Iglesia visible que acompañe y persevere. San Ansgario vivió convencido de que Cristo precede siempre al misionero en el corazón de los pueblos. Por eso aceptó con serenidad los retrocesos, confiando en que la semilla daría fruto a su tiempo.

—La misión no se mide por el éxito inmediato, sino por la fidelidad al mandato de anunciar a Cristo hasta los confines del mundo.