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Contemplar el Evangelio de hoy

Evangelio de hoy + homilia (de 300 palabras)

9 de Agosto: Santa Teresa Benedicta de la Cruz, patrona de Europa

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1ª Lectura (Os 2,16b.17b.21-22): Yo la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Desde allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. Yo estableceré para ellos, en aquel día una alianza con los animales del campo, con las aves del cielo y los reptiles de la tierra; extirparé del país el arco, la espada y la guerra, y haré que descansen seguros. Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.
Salmo responsorial: 44
R/. Escucha, hija, mira: inclina el oído.
Señor, tú nos hiciste retroceder ante el enemigo y nuestros adversarios nos saquearon. Nos entregaste como ovejas al matadero y nos dispersaste entre las naciones.

Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, a la risa y al escarnio de los que nos rodean; hiciste proverbial nuestra desgracia y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo.

Mi oprobio está siempre ante mí y mi rostro se cubre de vergüenza, por los gritos de desprecio y los insultos, por el enemigo sediento de venganza.
Versículo antes del Evangelio (---): Aleluya. Ven, esposa de Cristo, recibe la corona, que el Señor te preparó para toda la eternidad. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mt 10,28-33): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos».

«No tengáis miedo»

Rev. D. Fidel CATALÁN i Catalán (Terrassa, Barcelona, España)

Hoy celebramos la fiesta de santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, patrona de Europa. Ella vivió con coraje su conversión desde el judaísmo a la Iglesia Católica, y también con valentía afrontó el martirio durante la II Guerra Mundial. En diversas ocasiones, el Evangelio hace referencia a la expresión «No tengáis miedo». En la mayor parte de ocasiones, lo hace en momentos que revisten una importancia especial. Recordemos, únicamente como botón de muestra significativo, la Anunciación a la Virgen María, Madre de Dios.

Dicha expresión muestra más una exhortación positiva que una actitud negativa. Los textos inmediatamente anteriores de Mateo (que hemos leído en los días anteriores) han mostrado la misión de los discípulos no exenta de dificultades y persecuciones. El texto de hoy es más bien una invitación a la auténtica esperanza. El verdadero discípulo ha de ser una persona intrépida, audaz.

Detrás de estos términos se puede encontrar aquello que la Iglesia ha formulado con el nombre de “santo temor de Dios”, que es uno de los siete dones del Espíritu Santo. El Evangelio de hoy presenta algunas características de este don. No se trata del miedo propiamente dicho, sino de la manera cómo vivir la relación con Dios.

Si Él, que es Padre, vela por los seres humanos de un modo más sublime que el cuidado providente que tiene por los pájaros (cf. Mt 10,29.31), la relación que establece con la criatura más excelente es sobremanera más fuerte todavía. El temor de Dios hace vivir esta relación con respeto, con confianza, con la exigencia y la responsabilidad de aquel que sabe que el propio Jesús lo reconocerá ante el Padre.

El verdadero discípulo vive animado por esta relación que tiene sentido si es auténtica. Y la verdadera autenticidad se mide por la parte humana, pues por parte divina ya está presente con creces. Los santos ayudan a expresar y vivir esta relación basada en el santo temor de Dios. Hoy, el recuerdo de santa Teresa Benedicta de la Cruz la hace presente. Ella buscó y, una vez la encontró, permaneció en esta relación fundante.

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