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Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

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Día litúrgico: 11 de Julio: San Benito, abad, patrón de Europa

1ª Lectura (Prov 2,1-9): Hijo mío, si aceptas mis palabras y conservas mis consejos, prestando oído a la sensatez y prestando atención a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la procuras como el dinero y la buscas como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque es el Señor quien da sensatez, de su boca proceden saber e inteligencia. Él atesora acierto para los hombres rectos, es escudo para el de conducta intachable, custodia la senda del deber, la rectitud y los buenos senderos. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la rectitud y toda obra buena.
Salmo responsorial: 33
R/. Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará.

Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor.

Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella.
Versículo antes del Evangelio (Mt 5,3): Aleluya. El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepentíos y creed en el Evangelio. Aleluya.

Texto del Evangelio (Mt 19,27-29): En aquel tiempo, Pedro dijo a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna».

«Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?»

P. Abad Dom Josep ALEGRE Abad de Santa Mª de Poblet
(Tarragona, España)

Hoy, en la fiesta de San Benito, la liturgia de la Palabra nos transmite, con frases de Jesucristo, la esperanza que debe inundarnos cuando lo dejamos todo para estar con Él. «Hubo un varón de vida venerable, bendito por gracia y por nombre Benito, dotado desde su más tierna infancia de una cordura de anciano. Anticipándose, en efecto, por sus costumbres a la edad, jamás entregó su espíritu a ningún placer, sino que estando aún en esta tierra y pudiendo gozar libremente de los bienes temporales, despreció ya el mundo con sus flores, cual si estuviese marchito». Así empieza San Gregorio Magno hablándonos de la vida de san Benito. Y así empieza san Benito a cumplir el evangelio que la Iglesia nos propone hoy en su fiesta: dejarlo todo para seguir al Maestro.

Para seguir a Jesús, debemos dejar lo que no tiene consistencia y abrazar la verdadera sabiduría, que mueve los corazones y abre las puertas de la inmortalidad, diferente de la sabiduría de este mundo, que suele cerrar y endurecer los corazones, condenándolos a la esterilidad y a la muerte, lo cual hace al hombre desgraciado, pues su corazón está hecho para la vida, para Dios, y solamente se aquieta en las fuentes de la vida, en el abrazo de Dios.

El camino elegido por san Benito es, por ello, la vía para merecer escuchar las palabras de Jesús: «En la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos...» (Mt 19,18). Este mundo nuevo comienza a esbozarlo quien asume en su vida la sabiduría del Reino, porque tiene el Espíritu divino que lo sondea todo y discierne los senderos de Dios. Y así se hace acreedor de recibir y heredar la vida eterna que se anticipa en este mundo con el hecho de seguir y conocer al Señor Jesús, quien afirma claramente: «Ésta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, Padre, y a tu enviado, Jesucristo» (Jn 17,3). Es lo que hizo San Benito... ¿Y tú?