Nuestra página utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación

Un equipo de 200 sacerdotes comenta el Evangelio del día

Ver otros días:

Día litúrgico: 23 de Abril: San Jorge, mártir

Texto del Evangelio (Jn 15,1-8): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

«El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto»

Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM
(Barcelona, España)

Hoy celebramos la fiesta de san Jorge, patrón secundario de Catalunya. Fue un valiente caballero, martirizado probablemente en Lydda, Israel. Si la historia es parca en datos biográficos, la leyenda ha “completado” su figura.

Venerado desde el sigo IV, diversos países y lugares lo han elegido como patrón: Grecia, Inglaterra, Portugal, Lituania, Génova... En el siglo XIII, su devoción entró en Catalunya y Aragón, que también lo escogió como patrono.

Este nombre suscita sentimientos entrañables en Catalunya: un libro y una rosa, cultura y poesía. Y también testimonio, santidad, protección, intercesión. San Jorge encarna no solamente valores patrióticos, culturales, literarios y caballerescos, sino también y sobre todo, valores profundamente cristianos.

En efecto: ¿de dónde había de sacar san Jorge la valentía para luchar contra el dragón y liberar a la princesa? De su unión y comunión con Jesús que lo alimentó con la savia de la propia vida: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos» (Jn 15,5). ¿De dónde obtuvo la fuerza para ser fiel y soportar el martirio? Del Señor, que dijo: «Separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).

Otra consideración: el pueblo catalán —y cualquier pueblo— puede vivir unido y vigoroso sólo a nivel cristiano, si quienes lo forman viven como sarmientos bien unidos al Tronco y entre ellos. Cada uno no es independiente de los otros. Los sarmientos se ayudan, se comunican, se irrigan mutuamente, tienen comunión de vida.

Los cristianos estamos llamados a injertarnos en Jesús y vivir en comunión de vida con Él y con todos los demás. Así, a través nuestro, todos los otros sarmientos, incluso los que quizá viven poco o muy separados de la verdadera Vid, tendrán un cierto lazo de unión con Cristo.

La jornada de san Jorge nos invita a estar muy unidos con Jesús para recibir su vida, y con los demás, para hacerlos partícipes de esa vida.